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¡Muchas Gracias!

 

¿Qué queremos decir con esa frase?... pues que le deseamos a la persona en cuestión, que la vida lo colme de gracias, como son la salud, el amor, y la abundancia en todas sus manifestaciones.

 Además, con ésta frase, estamos reconociendo el favor que recibimos, sin embargo, no todas las personas saben recibir las “Gracias”… y nos contestan con un “¡No!, ¿de qué?”... yo pienso que se debe, a que es una frase trillada y no siempre dicha de corazón, pero si nos ponemos a analizarla, nos daremos cuenta de la importancia que encierra el darla y recibirla.

Por lo mismo, creo que  al escuchar esa frase, deberíamos contestar: “Igualmente”, o sea,  también desearles las mismas gracias que nos ofrecen.

 

Muchas ¡Gracias!

 

Cara.

Pastel de tres leches

La receta que me mandó Gaby... si quieren apuntarla... yo ya la hice y me quedó de rechupete.

 

¡Gracias Gaby!

 

Cara.

"Los últimos, serán los primeros"

Mientras esperabamos que nos llenaran  el tanque de gasolina,  mis ojos se detuvieron en un nido de golondrinas.
 
Quedé asombrada pues, en el nido había cinco polluelos, (generalmente tienen dos o tres).
 
Cuatro de ellos, piaban sin cesar, esperando el alimento de la madre, pero el más chiquito, no tenía fuerza para hacerlo, por lo que pensé que tal vez se moriría de hambre.
 
Cuál sería mi sorpresa, cuando ví a al golondrina, con un gusano en el pico, pasar delante de los cuatro hijitos, dándole de comer, primero,  al último... el más chiquito e indefenso.
 
Quedé maravillada de la sabiduría de la  naturaleza, y le dí gracias al creador,  por permitirme tener una muestra, de ella.
 
                                                                                          Cara.
 
P.D. Arriba, están las fotografías.

"Sombras vespertinas"

Al caer el sol, las sombras, de los troncos de los árboles, se tienden a descansar sobre la dorada hojarasca.
El viento, con un suave murmullo, invita a las hojas a visitar otros lares, y...
la humareda se les une, con su ansia de aventura.
 
 
Cara.

"Es importante conocer, las causas de nuestros sentimientos"

 

 

¿Cuántas veces sentimos coraje, sin saber realmente el motivo de nuestro sentimiento?

Hay veces que vemos a una persona y no nos simpatiza, aunque no la conozcamos.

Puede ser que esa persona, nos recuerde a otra, que nos hizo algún mal, pero el cerebro no está educado para analizar esa situación y nos hace reaccionar, como si la persona que estamos viendo, fuera la causante de nuestro malestar.

Lo que pasa es que no nos conocemos, ni sabemos distinguir nuestras reacciones.

A continuación, les muestro un escrito de Anthony de Mello, para ilustrar lo que digo.

 

“La muñeca de  sal”

 

Una muñeca de sal, recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que por fin, llegó al mar.

Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto, hasta entonces.

“¿Quién eres tú?”, le preguntó al mar,  la muñeca de sal.

Con una sonrisa, el mar le respondió: “Entra y compruébalo tu misma”

La muñeca se metió en el mar, pero a medida que se adentraba en el, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella.

Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: “¡Ahora ya sé, quién soy yo!”

 

Nuestras reacciones, nos delatan.

 

Cara.

"El baño del colibrí"

 

 

Una tarde, al regar mi jardín, ví que pasó por entre la brisa un colibrí.

Lo primero que se cruzó por mi mente fue, que el pobrecito, por accidente, se había mojado.

Me quedé vigilando el  aspersor, que estaba funcionando.

Extasiada, me quedé mirando  los rayos del sol, que al traspasar los hilos de agua, les imprimía los colores del arco iris, convirtiéndolos en  luces de bengala.

De pronto volví a ver al colibrí, pero ésta vez ya no pasó de prisa, sino que se quedó volando en un mismo lugar, agitando sus alitas mientras recibía su reconfortante baño.

Me fue  muy agradable, presenciar una costumbre, desconocida para mí, de la increíble y bella ave.

 

 

 

                                                                   Cara.

"Cuestión de enfoque"

         Llevaron a un grupo de chiquillos, a un sanatorio de sobrevivientes de la guerra.

         A unos les faltaba una  pierna, a otros un brazo, unos habían perdido la vista, y así, cada uno tenía algún deterioro en su cuerpo.

         Un niño, más sagaz que los demás, se percató de que los lisiados sonreían,  por lo que les preguntó, a uno por uno: ¿Por qué estas contento, si te falta una pierna?... a lo que el Héroe contestó: "Porque tengo dos manos para acariciar a mi familia".

         En seguida se dirigió a otro, que había perdido la vista, preguntándole lo mismo, el cual le contestó: "Mira, yo no veo, pero escucho a los pajaritos cuando cantan en mi ventana; Siento el calor del sol, al tocar toda mi piel; y puedo escuchar tu linda vocecita".

         Al que le faltaba un brazo, le contestó: "Yo camino por todos lados, llevándoles a mis compañeros, las flores del jardín".

         Y así sucesivamente, todos le fueron platicando lo que podían hacer, no dándole importancia a sus impedimentos.

         Cuando salió, el niño le dijo a su mamá: "Cuando sea grande, quiero ser soldado y que me corten una pierna… ¿qué dices? le preguntó asustada... a lo el niño  contestó: "Es que si me mutilan, sabré apreciar más la vida, como los soldados la aprecian".

 

 

                                                                                                  Cara.